Pepsi admite que su gaseosa contiene ingredientes carcinogénicos.

Cuando el Centro de Salud Ambiental publicó los resultados de una prueba, demostrando que Pepsi ocultó de forma intencional la existencia de altas concentraciones de 4-Mel en su popular bebida en el 2013, la compañía negó tanto la presencia de este químico en su producto, como el hecho de que es una sustancia peligrosa.

4-Mel, abreviación para el 4-Metilimidazol, es un compuesto que se genera durante la creación del color caramelo, y se trata de un conocido carcinógeno.

Desde entonces, el fabricante de bebidas ha tenido que lidiar con los requerimientos del estado de California, que exigen colocarle a los productos comestibles una etiqueta de advertencia sobre la presencia de ingredientes cancerígenos. Y esto no incluye solo a la Pepsi tradicional, sino también a la Pepsi de dieta y la Pepsi One.

Ahora, un acuerdo de demanda colectiva en contra de Pepsi ha sido aprobado de forma preliminar por un juez federal en California. Como parte del acuerdo, Pepsi se ha comprometido a que los niveles de 4-Mel no excedan en más de 100 partes por billón en las bebidas comercializadas en los Estados unidos. También se les exigirá realizar pruebas a sus gaseosas utilizando protocolos específicos.

El gigante de las bebidas gaseosas también acordó estos términos en otra demanda presentada en una corte del estado de California el año pasado. Este nuevo acuerdo, sin embargo, extiende el alcance de estas medidas hacia el resto del país.

Pepsi no advirtió a sus consumidores que sus bebidas contienen conocidos carcinógenos.

La demanda acusó a Pepsi de no advertir debidamente a las personas que sus bebidas contienen 4-Mel, sustancia que California ha reconocido oficialmente como un químico que produce cáncer.

Una prueba del Reporte al Consumidor del año 2014 demostró que el 4-Mel en la Pepsi excedía el nivel máximo permitido de 29 microgramos por botella o lata, lo que significa que violaron las leyes comunes y los estatutos de protección al consumidor en el estado de California.

En particular, este hecho viola la Propuesta 65 de California, que ha estado vigente desde 1985 y que exige a los fabricantes proveerles a los consumidores advertencias claras cuando sus productos los expongan a sustancias tóxicas o carcinógenos.

La Oficina de Evaluación sobre los Riesgos Ambientales a la Salud del estado estableció un límite de 29 microgramos, pues esa cantidad genera riesgo de cáncer en una de cada 100.000 personas.

Citando un reporte de creado por el Mintel and Leatherhead Food Research en el 2013, el Reporte al Consumidor indica que el color caramelo es el colorante alimenticio más ampliamente utilizado en todo el mundo.

En ese entonces Pepsi intentó justificarse diciendo que, como la Propuesta 65 se refiere a la exposición por día en lugar de la exposición por lata, y que la cantidad promedio de soda de dieta que sus consumidores ingerían era menor a una lata por día, entonces no era necesario colocar la advertencia. Sin embargo, el Reporte al Consumidor no estuvo de acuerdo.

«Sin importar cuanto beban los consumidores, ellos no quieren que sus bebidas contengan un potencial cancerígeno. Y creemos que el 4-Mel no debería estar presente en ningún alimento. Nuestras pruebas con Coca Cola demuestran que es posible lograr niveles mucho más bajos», dijo el medico toxicólogo Dr. Urvashi Rangan.

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¿Realmente vale la pena correr el riesgo de padecer cáncer y obesidad por consumir Pepsi?

Simplemente no tiene sentido que las personas se expongan, de forma totalmente innecesaria, a un ingrediente cuya única función es darle color a la comida; los consumidores tiene derecho a saber lo que ingresan a su cuerpo. La popularidad de los libros como Food Forensics sirve para ilustrar el deseo creciente de los Norteamericanos de saber qué ingredientes contienen sus productos alimenticios.

El color caramelo cancerígeno presente en la Pepsi no es la única razón por la que los consumidores deberían preocuparse. También se cree que las bebidas gaseosas se encuentran tras la epidemia de obesidad en los Estados Unidos. Un estudio de la UCLA encontró que los adultos que consumen una bebida azucarada al día, como las gaseosas, tienen una probabilidad 27 por ciento más alta de ser clasificados como obesos que aquellos que no consumen dichas bebidas.

Aun más, ¡beber tan solo una gaseosa al día se traduce en ingerir casi 20 kilos de azúcar al año! Esto significa que los consumidores frecuentes de gaseosa pueden reducir su riesgo de padecer de obesidad y cáncer con tan solo evitar este mal hábito.