Abandonado a los 30 luego de años de abuso, encontró su verdadero hogar junto a una mujer que nunca se dio por vencida.

Arthur, un caballo belga, vivió casi toda su vida como caballo de trabajo en una comunidad agrícola en New England. Pero cuando cumplió 30 años, decidieron que ya no les era útil. Luego de eso vivió de subasta en subasta y pasó a manos de varios vendedores.

Durante esta travesía, se encontró con otro caballo llamado Max junto a quien había crecido. Ambos se dirigían a otra subasta en New Holland con altas probabilidades de ser sacrificados, cuando Cindy Daigre, fundadora del Ferrell Hollow Farm Senior Horse Sanctuary en Tennessee, decidió rescatarlos.

Daigre vio a estos dos caballos en un sitio web en donde habían sido puestos en venta. Ella vio lo demacrados que se encontraban, y supo que debía hacer algo para salvarlos.

“Me dijeron que a Arthur le hicieron pasar hambre a propósito mientras esperaba a ir a la siguiente subasta, y que el hombre que lo tenía suele vender caballos delgados al ‘hombre gato’, quien a su vez los vende junto a gatos exóticos como alimento”, dijo Daigre. “Quedé horrorizada”. Así que afortunadamente, con la ayuda de otras personas, Daigre pudo contratar a un transportador y recibir a ambos caballos en su santuario.

A pesar de que los caballos ya se encontraban a salvo, Daigre sabía que recuperar su salud llevaría tiempo. Arthur estaba tan delgado y débil que ni siquiera podía ponerse de pie por si solo. Estaba exhausto y solo se acostaba en el suelo sin ánimos de comer o divertirse.

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Eventualmente, Arthur se acostumbró al santuario y comenzó a comer de nuevo. Se volvió más fuerte con cada día que pasaba. Sin embargo, la recuperación no sería tan fácil para su mejor amigo Max.

“Max tenía una lesión en su espalda que le produjo problemas neurológicos y en sus patas”, dijo Daigre. También tenía cicatrices en todo su cuerpo a causa de su pasado lleno de abusos. “Había sido abusado físicamente y tenía mucho miedo hacia las personas cuando llegó. Resultaba incluso peligroso trabajar con él”.

Aunque trabajar en la recuperación de estos caballos era todo un desafío, Daigre jamás pensó en darse por vencida. A un año de su rescate, ella había comenzado a ver una mejora dramática en Max. Y dos años después, ambos caballos eran extremadamente saludables, fuertes y muy dulces.

Arthur tenía una larga y hermosa melena, que Draige decidió trenzar durante el verano para mantenerlo fresco. Arthur y Max siguen siendo los mejores amigos y les encanta pasar el tiempo juntos. “Su amistad fue forjada en tiempos de tragedia y compasión” dijo Daigre.

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